The Glass is Already Broken


Image of the WeekEl Vaso ya está Roto --por Stephen y Ondrea Levine (31 de octubre de 2016)

Una vez alguien le preguntó a un conocido maestro de meditación Tailandesa: "En este mundo donde todo cambia, donde nada sigue siendo lo mismo, donde la pérdida y el dolor son inherentes a nuestra llegada a la existencia, ¿Cómo puede haber felicidad? ¿Cómo podemos encontrar seguridad cuando vemos que no podemos contar con que las cosas sean como queremos que sean? " El maestro, mirando con compasión a este muchacho, levantó un vaso de bebida que le habían dado a primera hora de la mañana y le dijo: -”¿Ves esta copa? Para mí este vaso ya está roto. Lo disfruto. Bebo de él. Contiene mi agua admirablemente, a veces incluso refleja el sol en hermosos patrones. Si lo doy un golpecito, dibuja un anillo precioso. Pero cuando pongo este vaso en una estantería y el viento lo golpea, o mi codo lo empuja en la mesa y cae al suelo y se rompe, digo, 'Por supuesto.' Cuando comprendo que este vaso ya está roto, cada momento con él es precioso. Cada momento es tal como es, y nada tiene que ser de otra manera.

Cuando reconocemos que, al igual que el vaso, nuestro cuerpo ya está roto, que de hecho ya estamos muertos, entonces la vida se vuelve preciosa, y nos abrimos a ella tal como es, en el momento en que está ocurriendo. Cuando entendemos que todos nuestros seres queridos ya están muertos - nuestros hijos, nuestros compañeros, nuestros amigos – qué preciosos se vuelven. Qué poco miedo puede interponerse; qué poca incertidumbre puede extrañarnos. Cuando vives tu vida como si ya estuvieras muert@, la vida toma un nuevo significado. Cada momento se convierte en una vida entera, un universo en sí mismo. Si nuestra única práctica espiritual fuera vivir como si ya estuviéramos muertos, en relación con todo lo que encontramos, con todo lo que hacemos, como si fueran nuestros últimos momentos en el mundo, ¿Qué tiempo tendríamos para los viejos juegos o falsedades o postureo? Si viviéramos la vida como si ya estuviéramos muertos, como si nuestros hijos ya estuvieran muertos, ¿Cuánto tiempo habría para la autoprotección y la recreación de antiguos espejismos? Sólo el amor sería apropiado, sólo la verdad.
Sacado del libro de Stephen y Ondrea Levine, ¿Quién muere?: Una investigación sobre la vida consciente y la muerte consciente. Preguntas semilla para la reflexión: ¿Qué entiendes por vivir “como si ya estuviéramos muertos?” ¿Puedes compartir una experiencia de algún momento en el que fueras capaz de hacer eso? ¿Qué te ayuda a ver la impermanencia de las cosas sin caer víctima de la indiferencia?


Cuando nos damos cuenta de que ya estamos muertos, nuestras prioridades cambian, nuestro corazón se abre, y nuestra mente comienza a borrar la niebla de viejas posesiones y pretensiones. Observamos toda la vida en tránsito, y lo que importa se vuelve instantáneamente aparente: la transmisión del amor; el dejar ir los obstáculos a la comprensión; la renuncia a nuestra avaricia, a nuestro ocultamiento de nosotros mismos. Viendo lo despiadado de nuestra auto-estrangulación, comenzamos a entrar suavemente en la luz que compartimos con todos los seres. Si tomamos cada enseñanza, cada pérdida, cada ganancia, cada temor, cada alegría conforme surge y los experimentamos plenamente, la vida se hace viable. Ya no somos una "víctima de la vida". Y entonces cada experiencia, incluso la pérdida de nuestro ser más querido, se convierte en otra oportunidad para despertar.



Sacado del libro de Stephen y Ondrea Levine, ¿Quién muere?: Una investigación sobre la vida consciente y la muerte consciente.

Preguntas semilla para la reflexión: ¿Qué entiendes por vivir “como si ya estuviéramos muertos?” ¿Puedes compartir una experiencia de algún momento en el que fueras capaz de hacer eso? ¿Qué te ayuda a ver la impermanencia de las cosas sin caer víctima de la indiferencia?
 

Excerpted from Stephen and Ondrea Levine's book, Who Dies?: An Investigation of Conscious Living and Conscious Dying.


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