Pronounce a Silent Blessing

Author
Barbara Brown Taylor
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Pronuncia una bendición silenciosa
--Por Barbara Brown Taylor


"Está prohibido saborear los placeres de este mundo sin una bendición." --El Talmud

Creo que la mejor manera de descubrir qué significa pronunciar bendiciones es pronunciar unas pocas. La práctica en sí te enseñará lo que necesitas saber.
Comienza con lo que quieras. Incluso un palo en el suelo sirve. Lo primero que debes hacer es prestarle atención. [...]
Cuanto más consciente seas, más bendiciones encontrarás.
Si te fijas en el palo el tiempo suficiente, te verás obligado a hacerlo un personaje de tu propia historia. Te comenzará a recordar a alguien que conoces, o a un mueble que una vez viste en una cooperativa de artesanía. No hay nada malo con estas asociaciones, excepto que te llevan lejos del palo y de nuevo a tí mismo. Para pronunciar una bendición sobre algo, es importante verlo tal y como es. ¿Cuál era el propósito de este palo? ¿Se sentó un pájaro en él? ¿Tuvo hojas que protegían el suelo del caliente sol del verano?
Como poco, participó en el profundo misterio de extraer agua del suelo, desafiando la ley de la gravedad para hidratar sus hojas. ¿Cómo puede un palo hacer eso, especialmente uno de este tamaño? Huélelo. ¿El olor de la savia sigue ahí? Es, como mínimo, la arteria de un árbol lo que tienes en tus manos. Su tejido viene del sol y de la tierra. Ponlo de nuevo donde lo encontraste y se convertirá en tierra otra vez. Polvo al polvo y cenizas a las cenizas. ¿Dirás una bendición? Nadie te puede oír, así que puedes decir lo que quieras. […]
Como he dicho antes, la práctica en sí misma te enseñará lo que necesitas saber. Empieza lanzando bendiciones alrededor y es probable que empieces a darte cuenta de cosas que no habías observado antes.
La próxima vez que estés en el aeropuerto, prueba bendecir a las personas sentadas en la puerta de embarque contigo. Cada uno de ellos está lidiando con algo significativo. ¿Ves a esa madre intentando refrenar a su explosivo hijo de dos años de edad? ¿Ves a ese chico gordito con la cara llena de granitos? Incluso si no puedes saber con certeza lo que está pasando con ellos, puedes mostrar interés por ellos. Van camino de alguna parte, igual que tú. Están entre lugares también, sin más seguridad que la que tú tienes acerca de lo que sucederá al otro lado. Pronuncia una bendición en silencio y presta atención a lo que sucede en el aire entre tú y la otra persona, todas esas otras personas.
[...]
Todo lo que digo es que cualquier persona puede hacer esto. Cualquier persona puede hacer peticiones y cualquiera puede bendecir, tanto si es alguien que ha sido autorizado a hacerlo como si no. Todo lo que digo es que el mundo necesita que hagas esto, porque hay una escasez real de personas dispuestas a ponerse de rodillas estén donde estén y reconocer la santidad de la mano (a veces huesuda, a menudo tierna, siempre dadora de vida) que hay sobre sus cabezas. Que seamos capaces de bendecirnos unos a otros no es más que una evidencia de que hemos sido bendecidos, tanto si podemos recordar cuando como si no. Que estemos dispuestos a bendecirnos unos a otros es milagro suficiente para asombrar a las propias estrellas.


preguntas semilla para la reflexión: ¿Cómo te relacionas con la idea de que nuestra capacidad para bendecir a otros es evidencia de que hemos sido bendecidos? ¿Puedes compartir una experiencia personal de un momento en que pronunciaste una bendición silenciosa hacia alguien? ¿Qué ha hecho en tu vida la práctica de pronunciar una bendición silenciosa?


Extraído de un altar en el mundo, por Barbara Brown Taylor. Es una exitosa autora del New York Times, profesora y sacerdote episcopal.
 

Excerpted from An Altar in the World, by Barbara Brown Taylor. She is a New York Times best-selling author, professor, and Episcopal priest.


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