Two Types Of Heartbreaks

Author
Parker Palmer
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Image of the WeekDos tipos de rupturas del corazón
--por Parker Palmer

Un discípulo le pregunta al Rabino: “¿Por qué la Torá nos dicen que ‘pongamos estas palabras encima nuestros corazones’? ¿Por qué no nos dice que pongamos estas santas palabras en nuestros corazones?” El Rabino responde: “Es porque tal como somos, nuestros corazones están cerrados y no podemos colocar las palabras sagradas en nuestros corazones. Así que las colocamos en la parte superior de nuestros corazones. Y ahí se quedan hasta que, un día, se rompe el corazón y caen las palabras”.
—cuento jasídico

La ruptura del corazón viene con el territorio llamado ser humano. Cuando el amor y la confianza nos fallan, cuando lo que una vez tuvo significado se seca, cuando un sueño se nos escapa, una enfermedad devastadora ataca o alguien querido para nosotros muere, nuestros corazones se rompen y sufrimos.

¿Qué podemos hacer con nuestro dolor? ¿Cómo podemos sostenerlo y trabajar con él? ¿Cómo convertimos el poder del sufrimiento en vida nueva? La forma en que respondemos esas preguntas es fundamental porque la violencia es lo que sucede cuando no sabemos qué otra cosa hacer con nuestro sufrimiento.
La violencia no se limita a infligir daño físico. Ejercemos violencia cada vez que violamos la santidad del yo humano, el nuestro o el de otra persona.

A veces tratamos de adormecer el dolor del sufrimiento de maneras que deshonran nuestras almas. Recurrimos al ruido y al frenesí, al trabajo incesante o al abuso de sustancias como anestésicos que solo profundizan nuestro sufrimiento. A veces infligimos violencia a los demás, como si causarles dolor pudiera mitigar el nuestro. El racismo, el sexismo, la homofobia y el desprecio por los pobres son algunos de los crueles resultados de esta estrategia demente. También las naciones responden al sufrimiento con violencia. [...]

Sí, la violencia es lo que sucede cuando no sabemos qué más hacer con nuestro sufrimiento. Pero podemos cabalgar sobre el poder del sufrimiento hacia una nueva vida, sucede todo el tiempo.
Todos conocemos personas que han sufrido la pérdida de la persona más importante de sus vidas. Al principio, desaparecen en el dolor, seguros de que nunca más valdrá la pena vivir la vida.

Pero, a través de algún tipo de alquimia espiritual, finalmente emergen y descubren que sus corazones se han vuelto más grandes y más compasivos. Han desarrollado una mayor capacidad para aceptar las penas y alegrías de los demás, no a pesar de su pérdida, sino a causa de ella.

El sufrimiento nos rompe el corazón, pero hay dos maneras muy diferentes de romper el corazón. Está el corazón quebradizo que se parte en mil pedazos, un corazón que nos derriba mientras estalla y a veces es arrojado como una granada en la fuente de su dolor. Luego está el corazón flexible, el que se abre, no se separa, creciendo hacia una mayor capacidad para las muchas formas de amor. Sólo el corazón flexible puede soportar el sufrimiento de modo que se abre a una nueva vida.

¿Qué puedo hacer para que mi corazón hermético sea más flexible, de la misma manera que un corredor se estira para evitar lesiones? Esa es una pregunta que me hago todos los días. Con el ejercicio regular, es menos probable que mi corazón se rompa en fragmentos que pueden convertirse en metralla, y es más probable que se rompa y se vuelva grande.

Hay muchas maneras de hacer que el corazón sea más flexible, pero todas se reducen a esto: ¡Acéptalo, acéptalo todo!

Mi corazón se estira cada vez que soy capaz de aceptar las pequeñas muertes de la vida sin anestesia: una amistad que se agrió, una crítica mezquina de mi trabajo, el fracaso en una tarea que era importante para mí.

También puedo ejercitar mi corazón asimilando las pequeñas alegrías de la vida: una pequeña amabilidad de un extraño, el sonido de un tren distante que revive recuerdos de la infancia, la risita contagiosa de un niño de dos años mientras me "escondo" y luego "asomo" desde detrás de las manos ahuecadas. Asimilarlo todo, tanto lo bueno como lo malo, es una forma de ejercicio que transforma lentamente el puño cerrado de mi corazón en una mano abierta.

Preguntas semilla para la reflexión: ¿Cómo te relacionas con la noción de que para hacer que nuestro corazón sea flexible, tenemos que asimilarlo todo? ¿Puedes compartir una historia personal de una vez que pudiste soportar la 'pequeña muerte de la vida' sin anestesia? ¿Qué te ayuda a asimilarlo todo, lo bueno y lo malo?

Extraído de un blog.
 

Excerpted from this blog.


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