Solo cuando diriges tu atención a la consciencia misma, te encuentras con que no hay nada detrás. Eso es lo que volver a la fuente significa. Significa que detrás, más allá no hay nada. Detrás de un pensamiento siempre hay algo: la consciencia de que estás pensando. Eso es lo que está detrás. Detrás de una emoción, también. Detrás de cualquier comportamiento automático siempre hay algo. Detrás de cualquier cosa que percibamos, o concibamos, siempre hay un darse cuenta; eso es lo que siempre está detrás: la consciencia misma. El espíritu.
“Llevar tu mirada al interior” no equivale a buscar que pase algo alucinante, por ejemplo que se produzca un cambio en tu estado de consciencia. Mirar adentro no va de eso. ¿Pero no os ha pasado a vosotros? porque yo me he tirado tantas horas, y no hablo de cientos, sino de miles de horas explorando en mi interior de esa manera… de la misma manera en que lo hacemos con lo de fuera. Vaya, como si estuviéramos buscando algo. Así es como lo hacemos. Está muy bien aprender a hacerlo. Pero entonces ¿qué estás haciendo? También en lo espiritual tiendes a buscar cosas; buscas que pasen cosas estupendas ¿a que sí? Se trata de la misma manera de mirar. No se diferencia mucho de buscar cómo conseguir un millón de dólares, o cómo conocer a un tío o a una tía buena, o cómo conseguir el éxito. Lo único que estás haciendo es indagar en las cosas que te pasan dentro. Y existe un universo de cosas y experiencias internas, igual que existe un universo de cosas que puedes buscar fuera.
Pero el universo interior no es ni más real ni más especial que el exterior, de modo que ir hacia dentro no va de eso; no es mirar con la intención de encontrar algo. Algo valioso. Se trata de ir al origen. Y en el origen está aquello mismo que observa.
Ir hacia dentro es ir hacia aquello que está observando. Así descubriremos por nosotros mismos que detrás de aquello que observa ¡no hay nadie! Lo que observa, observa. Detrás de la consciencia de que eres consciente no hay ‘un alguien’. Está la consciencia. Funciona completamente al revés: no soy yo quien es consciente, sino la consciencia misma que sabe de mi existencia. Y cuando de verdad llegas a descubrir esto ¡te llevas una buena sorpresa!
Como Ramana (Maharshi) solía decir: en verdad ‘nada hay detrás’. El ser es lo único que existe. Nada detrás significa que más allá no hay nada; que no puedes ir más profundo. Has regresado al verdadero estado de tu ser. En Zen solemos llamarlo ‘dar un paso hacia atrás’. Lo que (normalmente) queremos hacer es ir hacia delante: perseguir, buscar, encontrar. Pero ir hacia atrás es muy sencillo… se trata de ir hacia aquello que eres hasta que ese relámpago de reconocimiento cale en ti: tú eres la consciencia misma. ¡Esa revelación será instantánea! igual que un relámpago en un cielo despejado…
En lo que se refiere a la espiritualidad, lo más habitual es hacer de ella un asunto complicado, en vez de sencillo. Pero estamos hablando de algo muy simple, y es por eso que puede llegar a calar tan hondo y de manera instantánea. En un flash.
I love your question Somik. I frequently think of that which I am looking for is that which is looking. After reading Adyashanti my reaction is the same as above, plus that the spiritual is no different from the secular. Adyashanti is inspiring. I was reminded of last week's piece where not knowing can help generate powerful difficult to define knowing.
My lifetime as an educator helped me notice that all learning and awareness is for itself and maybe for more unforced, natural learning and awareness. I am reminded of the quote: "He who is his own Dr. has a fool for patient." Our schools and university training often do not help us see that he or she who is his or her own educator is on the road to wisdom. Also I often think of a way that can be said is not the way. Warm and kind regards to everyone.