Guardar silencio juntos
Howard Thurman
«Aún no nos conocemos; no nos hemos atrevido a guardar silencio juntos». ¡Qué posesión tan valiosa es el don de la palabra! Poder hacer que los sonidos transmitan significados concretos e ideas deliberadas, poder poner a disposición de otro los sentimientos que anidan en nuestra vida interior, poder revelarnos a través de símbolos que aclaran en lugar de traicionar: he ahí el milagro y el regalo de la palabra hablada.
No sorprende que las personas tiendan a venerar el sonido de su propia voz y a otorgarle una autoridad superior a todo aquello que permanece cuando ya se han dicho todas las palabras. No se confía en el silencio; resulta subversivo; hay que ocultarlo. El miedo al silencio es la ofrenda que depositamos en el altar de las palabras. Esto se debe, en parte, a la riqueza de la experiencia del habla; no queremos dejarla escapar, no sea que descendamos de nuevo a esa vasta región donde no hay palabras, donde no existe el habla.
Es importante recordar que todos los sonidos surgen del silencio; es en la quietud donde se fragua la palabra para el significado que transmite. Aquí es donde mejor se percibe el sonido sin sonidos y donde se pueden sondear los significados de los que provienen todos los valores. No podemos concebir cómo es la persona que jamás ha guardado silencio. Aún no nos conocemos... todavía no nos hemos atrevido a guardar silencio juntos.
Extracto de *The Inward Journey* (El viaje interior), págs. 52-53.
Preguntas semilla para la reflexión
¿Cómo te relacionas con la idea de que el silencio no es meramente una ausencia, sino el terreno mismo del que se «fraguan» las palabras para el significado que transmiten? ¿Y qué despierta en ti considerar que nuestro miedo al silencio podría ser una especie de ofrenda para evitar descender a esa vasta región interior desprovista de palabras? ¿Podrías compartir una historia personal sobre un momento en el que el silencio con otra persona —o incluso dentro de ti mismo— abrió algo a lo que ninguna cantidad de palabras habría podido llegar? ¿Qué te ayuda a atreverte a guardar silencio, ya sea a solas o en compañía de alguien a quien amas, el tiempo suficiente para empezar a conocerle de verdad?
An Excerpt from The Inward Journey, pgs. (52-53)
How do you relate to the notion that silence is not merely an absence but the very ground from which words are "fashioned for the meaning they convey" - and what does it stir in you to consider that our fear of silence might be a kind of offering we make to keep ourselves from descending into that vast, wordless region within? Can you share a personal story of a moment when silence with another person - or even within yourself - opened something that no amount of speech could have reached? What helps you dare to be silent, whether alone or in the presence of someone you love, long enough to begin to truly know them?