I Am Nothing

Author
Paul Buchheit
739 words, 39 comments

Image of the WeekNADA ME DEFINE


¿Qué pasa si eres demasiado fuerte para ser mujer, demasiado sensible para ser hombre, demasiado egocéntrico para ser buen marido, demasiado vago para ser buen empleado, demasiado inseguro para ser buen amigo, demasiado aprensivo para guiarte por el sentido común, demasiado corpulento para ser atractivo, demasiado amanerado para ser hetero, demasiado introvertido para ser buen líder, demasiado soberbio para ser compasivo, demasiado joven para que te tomen en serio, demasiado viejo para ejercer influencia, o hasta demasiado lento para participar en la carrera?


Todos esos no son más que estándares falsos y divisiones artificiales, pero tan comunes y arraigadas que algunas veces caemos en ellas sin darnos cuenta. Y eso nos lleva a experimentar un montón de inseguridades, pues no hay nadie que se ajuste a esos estándares tan locos (ni debería haber). Pero, incluso si no le damos credibilidad a estas cosas, todavía nos importa lo que opinen los demás ¿verdad? ¿Qué pensarán mis vecinos? ¿O mis colegas del trabajo, o la gente de mi iglesia?


Así que todos se empeñan en ocultar sus inseguridades y se fijan en la gente a su alrededor para compararse. Y puede que hasta se sientan mal porque parece que a todos ellos les va muy bien, que lo tienen todo controlado. Lo cierto es que ya nadie es capaz de ver la verdad. Todos se lo curran para ocultarla, porque “la verdad” es que tienen miedo de quién o qué son en realidad. De modo que actúan y fingen ser un buen lo que sea. U optan por rebelarse y se destacan por ser un mal o mala lo que sea. Aún así permanecen subyugados a ese falso estándar, por lo que todavía no se comportan como ellos mismos.


Funcionar así resulta agotador.


La solución es fácil: ¡me deshago de las etiquetas! Pues de ser inteligente, tendría miedo de parecer tonto. Si fuera triunfador, me asustaría fracasar. Si fuera hombre, podría tener miedo de mostrar mi vulnerabilidad. Como cristiano, tendría miedo de perder la fe, y si fuera ateo, temería volverme creyente. Si me guiara por el intelecto, me daría miedo experimentar emociones. Si fuera introvertido, me asustaría conocer a gente nueva. Si fuera admirado, me daría miedo parecer estúpido. Si fuera una eminencia, me asustaría estar equivocado.


Pero nada me define, así que por fin puedo ser exactamente tal como soy.


No se trata de justificar el estancamiento. El cambio es inevitable y forma parte de lo que somos; pero si no se da a mejor, simplemente nos estaremos deteriorando lentamente.


Cuando volvemos a tener cero expectativas y aceptamos que no somos de ninguna manera en particular, es más fácil que percibamos la verdad. El miedo, los celos, las inseguridades, la injusticia, la vergüenza… Esos sentimientos nublan nuestra habilidad para discernir lo que hay. La verdad frecuentemente es algo que intimida, y una vez que nos ponemos a la defensiva, resulta difícil que podamos ser totalmente honestos con nadie, ni siquiera con nosotros mismos. Pero cuando no permito que nada me defina, cuando no tengo identidad, ni imagen, ni ego que proteger, puedo discernir y aceptar las cosas tal cual son en realidad.


Este es el primer paso para una evolución a mejor, pues no podemos cambiar aquello que, o bien no aceptamos, o no comprendemos. Pero esta comprensión finalmente nos permitirá percibir la diferencia que existe entre solucionar nuestros problemas u ocultarlos; la diferencia entre una evolución auténtica o una impostada. Descubrimos que muchos de nuestros puntos débiles, una vez que aprendemos a utilizarlos se nos revelan como fortalezas, y que nuestros mayores dones a menudo se encuentran enterrados bajo nuestras mayores inseguridades.


Por Paul Buchheit, en “Nada me define”


Add Your Reflection

39 Past Reflections