Preguntas para sembrar la reflexión;
• ¿Cómo te relacionas con la noción de que todos los caminos llevan a casa?
• ¿Puedes compartir una experiencia personal de alguna vez en la que fuiste inspirad@ para ser quien realmente eres?
• Cuando escuchas a los árboles ¿Qué oyes?
SIEMBRO MI SEMILLA PARA GENERAR MI REFLEXIÓN…
La vida, mi vida, es un camino de aprendizaje desde el inicio, allí en el útero materno, hasta el fin. Sí, un camino de aprendizaje a casa –en estado de consciencia o no-.
Es necesario ahora transparentar mi interpretación de “casa”. Para mí hoy, y desde hace varios años, los últimos seis -hoy tengo 80-, lo entiendo, lo valoro y lo venero como el camino a mi Ser, donde habita el Alma.
El Ser que Soy, el que vine a Ser, no el que construí durante años en contacto con una energía social, popular y masiva que instruye controla, ordena y premia según estándares egoístas y egocéntricos. La misma que enferma, castiga y mata sin prejuicios. Esa no es ‘casa’, ‘mi casa’.
Y entonces… ¿Por qué entiendo hoy que todos los caminos recorridos conducen a casa?
Simple y breve: porque cada experiencia de vida, cualquiera sea ella contiene, en su semilla, el aprendizaje necesario para ir hacia allí. Esa semilla contiene en su germen la sabiduría del despertar la consciencia, en presencia y coherencia.
Mi realidad, y supongo la de muchos otros humanos, es que no vivenciamos la vida para aprehender cual es el camino de la profunda sabiduría que lleva a nuestra casa.
Las experiencias que nos permiten darnos cuenta que estamos equivocando la ruta aparecen a cada momento. Al estar dormidos a estos mensajes continuamos, como yo lo hice durante años, transitando rutas equivocadas.
Hoy camino a casa, observo, recuerdo y detecto que estuve muchas veces en la ruta correcta. Caminé por ella pero sin decir que no a los atajos tentadores.
Puedo darme cuenta que, si bien esta no es la senda más fácil, más...
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Preguntas para sembrar la reflexión;
• ¿Cómo te relacionas con la noción de que todos los caminos llevan a casa?
• ¿Puedes compartir una experiencia personal de alguna vez en la que fuiste inspirad@ para ser quien realmente eres?
• Cuando escuchas a los árboles ¿Qué oyes?
SIEMBRO MI SEMILLA PARA GENERAR MI REFLEXIÓN…
La vida, mi vida, es un camino de aprendizaje desde el inicio, allí en el útero materno, hasta el fin. Sí, un camino de aprendizaje a casa –en estado de consciencia o no-.
Es necesario ahora transparentar mi interpretación de “casa”. Para mí hoy, y desde hace varios años, los últimos seis -hoy tengo 80-, lo entiendo, lo valoro y lo venero como el camino a mi Ser, donde habita el Alma.
El Ser que Soy, el que vine a Ser, no el que construí durante años en contacto con una energía social, popular y masiva que instruye controla, ordena y premia según estándares egoístas y egocéntricos. La misma que enferma, castiga y mata sin prejuicios. Esa no es ‘casa’, ‘mi casa’.
Y entonces… ¿Por qué entiendo hoy que todos los caminos recorridos conducen a casa?
Simple y breve: porque cada experiencia de vida, cualquiera sea ella contiene, en su semilla, el aprendizaje necesario para ir hacia allí. Esa semilla contiene en su germen la sabiduría del despertar la consciencia, en presencia y coherencia.
Mi realidad, y supongo la de muchos otros humanos, es que no vivenciamos la vida para aprehender cual es el camino de la profunda sabiduría que lleva a nuestra casa.
Las experiencias que nos permiten darnos cuenta que estamos equivocando la ruta aparecen a cada momento. Al estar dormidos a estos mensajes continuamos, como yo lo hice durante años, transitando rutas equivocadas.
Hoy camino a casa, observo, recuerdo y detecto que estuve muchas veces en la ruta correcta. Caminé por ella pero sin decir que no a los atajos tentadores.
Puedo darme cuenta que, si bien esta no es la senda más fácil, más livianita, sí es la que ofrece durante el tránsito los placeres más profundos, sentidos y amorosos que he vivido.
En mi recorrido he vivido decenas de veces el reconocer que, sí, este es mi camino, que para esto he venido al Planeta… y doy las Gracias.
Una puesta de sol desde la ventana de mi estudio. Una conversación amorosa, sin tapujos, abierta y sincera con un amigo, con una amiga. Un mensaje en internet que siento que estaba allí para mí, esperándome. Cientos de sincronicidades. Una lluvia de flores sentado sobre la raíz desnuda de un palo borracho leyendo un libro sobre la vida de Jesús. Una llamada pidiendo un encuentro personal para conversar sobre un tema íntimo. Un taller donde desarrollar la creatividad con otras personas. Una pintura sobre una tela para colgar en mi santuario, mi casa física. Un poema, un acróstico, un relato inventado con colorido humorístico, otro triste y sincero. Este escrito … y puedo seguir.
Voy a responder la última pregunta…
Al observar, tocar, abrazar, sentir y hablar a un árbol estoy en contacto -hoy- con un ser admirable, un maestro, un sabio…
Escucho su silencio intenso lleno de mensajes ancestrales y terrenales. Es la voz que resuena dentro de mi casa, esa que no atendí durante años y ahora, sin que grite, me permito captar su sentido contenido.
Son mensajes más allá de las palabras. El lenguaje humano no puede acceder a ellos, son para el Alma, para el Ser que vine a Ser… mi casa.
Oscar A. Pinochi
Buenos Aires - Argentina
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